
Ciudad de México. La industria satelital dejó atrás el papel de tecnología de último recurso para las zonas de difícil acceso. La expansión de las constelaciones LEO,MEO y GEO,las soluciones multiórbita y nuevos servicios como el direct-to-device (D2D) están convirtiendo al satélite en una pieza cada vez más integrada de la infraestructura digital y una herramienta central en las estrategias de productividad de empresas y países.
El número de países que pusieron satélites en órbita se duplicó en 15 años hasta 109 en 2025,inició la abogada Eurídice Palma Salas un panel durante México Digital Summit en que se habló sobre el avance de la industria satelital. La OCDE estipula que los ingresos espaciales globales se situaron en el orden de los 600,000 millones de dólares el año pasado —podría alcanzar el billón de dólares en 2030— al tiempo que aumenta el capital privado hacia esta actividad. Hay unos 14,000 artefactos en órbita,de los cuales 88% fueron lanzados por empresas.
“Las empresas están en movimiento y la tecnología satelital acompaña ese movimiento”,propuso Eloy Méndez,director Regional de Hughes,como uno de los beneficios del segmento. Agregó que las soluciones satelitales son clave para operaciones industriales que requieren comunicaciones permanentes,más allá del uso para conectividad en zonas remotas o complemento de otras tecnologías. “Ya no se trata de elegir”,insistió: la convivencia de tecnologías y órbitas traerá excelentes resultados para múltiples aplicaciones.
Guillermo Coronado,director Sénior de Ventas para México y Centroamérica de SES Networks,coincidió en que el mercado está atravesando un cambio de paradigma: “Ya no se piensa en el satélite solo como una solución a la brecha digital en determinadas zonas,la nueva realidad interpreta la combinación de disponibilidad y calidad de servicio y abre la puerta a múltiples mercados”,indicó para luego mencionar verticales como la minería o el petróleo como susceptibles de mejora de la mano de este tipo de soluciones.
Los oradores coincidieron en que esa transformación de la industria está obligando a los operadores satelitales a ampliar su propuesta de valor: “Debemos dar soluciones flexibles y adaptadas a nuevas necesidades. El negocio ya no consiste únicamente en vender capacidad,sino en integrar redes,operar servicios,realizar mantenimiento y acompañar las actualizaciones tecnológicas”,agregó Coronado,quien también presentó detalles del proyecto europeo IRIS².
“Queremos a México protagonista”,dijo en su turno David Guerrero Rubio,director de la Red de Telecomunicaciones y Mexsat. Consideró que el satélite es un aliado en las políticas públicas locales que nacen de la premisa de que “el Estado debe garantizar la conectividad”,entendido esto como llevar oportunidades y beneficios a todos. Agregó además que contar con infraestructura satelital propia no significa competir con los operadores privados,sino disponer de capacidades complementarias que permitan garantizar comunicaciones críticas.
Natalia Vicente,vicepresidenta de Asuntos Públicos de GSOA,advirtió que la expansión de servicios multiórbita,D2D y nuevas arquitecturas satelitales exige actualizar la forma en que se regula el sector. En este sentido,pidió “no caer en simplificaciones” sino estudiar y entender las necesidades y desafíos que propone cada modelo.
“El 80% de la agenda de la próxima Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones 2027 (CMR-27) está vinculada con cuestiones satelitales”,calculó y planteó que las autoridades deben garantizar espectro para que puedan mantenerse los servicios actuales y desarrollarse nuevos.
También habló de la sostenibilidad como otro reto en el que trabaja la industria y para lo que pidió cooperación entre todos los actores. Al mismo tiempo,sugirió medidas como autorizaciones simples y transparentes,ventanillas únicas,licenciamiento flexible,sandboxes regulatorios y tasas razonables y proporcionales.
Algo más en lo que hubo consenso de los participantes: la conectividad per se dejó de ser negocio.
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